martes, 21 de marzo de 2017

LOS BANCOS DE TIEMPO EN LATINOAMERICA (Colaboración de Maribel Moreno Sosa, conectora en Latam de la ADBDT)


Hay múltiples inquietudes que nos circundan en la actualidad, relacionadas a la estabilidad de la vida como la hemos vivido hasta ahora, la reorganización de esquemas sociales y económicos en que crecimos y ahora se ven frágiles y no tan benévolos, los cuales han generado una sensación de inestabilidad de lo cotidiano. Esto ha movilizado en los entornos en que vivimos  el planteamiento colectivo de preguntas relativas a si podemos repensar la forma de relacionarnos y de comprender de maneras alternas lo que hasta hace poco era una verdad generalizada.

Estas inquietudes han sido visibles en el proceso que desde el punto de conexión para Latinoamérica de la Asociación para el desarrollo de los Bancos del Tiempo  se han adelantado. A través del contacto inicial adelantado por el correo electrónico son cada vez más constantes las preguntas y solicitudes, que en el marco de iniciar Bancos del Tiempo, narran inquietudes para construir entornos protectores.

Y lo interesante al responder preguntas como: para que sirve un Banco del Tiempo,  como se forman, que se requiere, que bondades y limitaciones tienen, y hasta cuánto cuesta la franquicia; es descubrir que se teje en cada uno de los territorios, que motivaciones, intereses y contextos particulares plantean ser nutridos a través de los Bancos del Tiempo.

En conversaciones por Skype realizadas con múltiples personas de Perú, Ecuador, Argentina, Chile, México, Colombia, Uruguay y  Venezuela, nos han compartido proyectos en los cuales los Bancos del Tiempo son combustible para movilizar procesos paralelos  de interacción, reciprocidad y  generación de comunidad: redes de monedas sociales, comunidades artísticas,  proyectos comunitarios movilizados por organizaciones sin ánimo de lucro, centros de reconciliación, redes comunitarias interesadas en suplir necesidades ante las limitantes que su contexto les plantea, organizaciones comprometidas en apoyar desastres naturales o  redes de vecinos que quieren sacar mayor provecho a sus relaciones.

Cada una de estas experiencias nos muestra las complejas realidades que acompañan a Latinoamérica, pero a su vez, como estas situaciones movilizan el potencial social de creación y activación de posibilidades de quienes habitamos este territorio.

Para enero de 2017 hemos identificado la existencia de quince Bancos del Tiempo, los cuales han sido referenciados en el mapa de la página www.bdtonline.org, con la intención que cada vez más personas puedan hacer contacto directo con los bancos cercanos a sus territorios, y que a su vez los bancos existentes puedan conocer quienes, como ellos, están movilizando estas iniciativas (un BdT en República Dominicana, Puerto Rico, Costa Rica, Chile, dos en Ecuador, cuatro en México y cinco en Colombia).

Como Bancos de Latinoamérica estamos en proceso, movilizando espacios de difusión que permitan que en nuestros contextos se sumen más personas,  generando alternativas de funcionamiento para que las personas vinculadas participen de forma activa, dándole cuerpo a partir de las múltiples experiencias que a nivel mundial se han desarrollado; pero sobre todo desarrollando una tarea pedagógica de información y sensibilización para la generación de otros futuros más amables, potenciadores y solidarioS.





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