domingo, 6 de febrero de 2011

MONEDAS ORIGINALES: El SIMEC, UNA LUCHA CONTRA EL MONOPOLIO DE LOS BANCOS CENTRALES (III)

El autor de todo esto fue Giacinto Auriti, profesor de derecho y miembro de una de las mejores familias de la ciudad de Guardiagrele, pequeña localidad de 10.000 habitantes en la región de los Abruzzos, donde fue capaz a principios de la década pasada – exactamente en el año 2000 - de despojar al Banco Central Italiano de su monopolio en lo que respecta a la emisión de dinero, imprimiendo y distribuyendo una moneda local propia a la que llamó SIMEC (siglas de “SIMbolo EConometrico  di Valore Indotto”) y que su autor incluso comparaba en sus escritos con los "Ithaca Hours", paradigma americano y a nivel mundial de las monedas locales.
Esta iniciativa privada o particular – su autor fue el que se encargó el mismo de imprimir los billetes de su propio bolsillo y de su posterior distribución y cambio por liras al cambio de un Simec por cada dos liras lo que se aprovechó para favorecer el comercio local con precios mucho más baratos que los comercios que no aceptaban la nueva “divisa” -  despertó no sólo la atención del comercio local y de la población en general, sino que acabó incluso siendo requisada a los pocos meses de su aparición por la justicia y la hacienda italianas (si bien posteriormente otro tribunal ordenaría su devolución argumentando que la ley italiana prohibía solo la falsificación de la moneda nacional pero no la emisión de una moneda propia…). Hacia mediados de agosto del año 2000, es decir, dos meses después de su implantación, circulaban más de 2000 millones de simecs, equivalentes a 1.900.000 dólares de la época. Lo curioso era que este señor aparte de profesor de universidad, era millonario y de “familia bien” y no tenía ninguna necesidad de hacer una experiencia de este tipo sino era por sus ideales más religiosos y moralizantes que economicistas o sociales, y  que estaban detrás de todo este proyecto paramonetario: Auriti, además de fundador y secretario del Sindicato Antiusura,  tenía determinadas teorías respecto a las perversidades de los bancos centrales (parece que demandó sin demasiado éxito a varios directores de esas instituciones acusándolos de estafa), y citaba a la doctrina social de la iglesia para justificar que la práctica bancaria de la usura era anticatólica y diabólica y que las finanzas deberían convertirse en un ejemplo moralizante de una verdadera fe cristiana como quiso promover con su propia moneda, que él consideraba se debería incluso dar gratuitamente y en ningún caso prestar con intereses y que no era propiedad del Estado como la moneda nacional sino exclusivamente de quien la portaba, como indica impreso en sus billetes, “proprietá del portatore”.
Es interesante resaltar que esta experiencia llamó poderosamente la atención de coleccionistas de billetes de toda Italia y el extranjero que se apoderaron de gran cantidad de billetes SIMEC para sus colecciones (circunstancia pareja a este tipo de monedas), y que también interesó a fuerzas políticas italianas como la Liga Norte, deseosa de apoyar un proyecto de una moneda aparte de la nacional y afín a sus postulados secesionistas, de ahí que alabaran y apoyaran tanto a la moneda como a su creador.
Giacinto Auriti falleció en el año 2006, si bien se mantiene el recuerdo de su obra a través de la web de su moneda, el SIMEC.



No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

LinkWithin

Related Posts with Thumbnails