martes, 24 de noviembre de 2009

A PROPOSITO DEL SOL FRANCES…


Me ha llamado la atención la aparición en la web del portal de economía Solidaria de la REAS de una traducción de un artículo de Florent Marcellesi publicado en la revista “Ecología política” con el título de “Sistemas de trueque y moneda complementaria en Francia”, concretamente sobre los sistemas SEL de trueque y la experiencia de la moneda SOL;  ambas experiencias las traté en mi libro, si bien mi máximo interés estaría en la segunda de ellas, pues creo es una de las experiencias recientes más interesantes que hemos podido ver sobre monedas complementarias, a pesar de no haber perdurado en el tiempo por la falta de compromiso social con el proyecto que hubiera permitido que sobreviviera a la finalización de los fondos europeos que lo sustentaban, cuestión muy frecuente en numerosos proyectos e iniciativas que dependen tan directamente de una subvención para poder pervivir.

La idea originaria – y es aportación del artículo referido – parte de las reflexiones teóricas de Patrick Viveret en su informe “Reconsiderar la riqueza” (Viveret, 2002) donde el filósofo hablaba de “una experimentación con una moneda social que incitaría a comportamientos cívicos, solidarios y ecológicamente responsables” (existe traducción de dicho informe en castellano en Editorial Icaria), si bien su origen parece encontrarse en un congreso previo celebrado en el año 1996 en Paris sobre monedas sociales, donde se pusieron las primeras bases de esta iniciativa.

Pero el inicio de esta singular divisa sería en el año 2006 a partir de la colaboración entre instituciones y empresas, y sobre todo – y como suele suceder en muchos de estos casos - a partir de una subvención de fondos EQUAL de la Unión Europea: fueron en su inicio dos grandes aseguradoras francesas las implicadas en el proyecto (MACIF y MAIF), un banco cooperativo (Crédit Coopératif), una empresa líder internacional en la emisión de vales de servicio (Chèque Déjeuner), además de hasta siete autoridades regionales de Francia  y numerosas ciudades y villas francesas.

¿Cómo funcionaba esta divisa? La mejor definición es la que la que se refería a ella como una moneda “multitarea” pues, además de utilizar un formato de tarjeta de plástico con chip como medio de pago y datáfonos específicos para su utilización - por lo que se convertía en una moneda virtual, evitando toda la problemática del dinero físico - podía tener hasta tres usos distintos: medio de fidelización para empresas, medio de pago en moneda local para ongs y voluntarios de diferentes redes (bancos de tiempo, redes de trueque SEL, etc.), y pago de servicios sociales por parte de instituciones. El objetivo era pues muy ambicioso, quizás esta complejidad pueda ser la razón de su aparente fracaso.

La divisa SOL combinaba pues tres tipos diferentes de moneda:

SOL Coopération: similar a un programa de fidelización, al consumir o adquirir cualquier servicio o producto de las empresas asociadas, el usuario recibía dinero en euros (al cambio de un SOL por 0,10 Euros) que podía gastar posteriormente en cualquier comercio de la red, pero con la salvedad que se perdían mes a mes para favorecer su consumo. Estos puntos sin gastar irían destinados a proyectos sociales concretos. Un ejemplo es que aquella persona que contratara un seguro en cualquiera de las grandes compañías aseguradoras vinculadas al SOL, recibía x puntos SOL como obsequio y podía gastarlos en los establecimientos asociados;

SOL Engagement: destinado a promover el voluntariado y el intercambio de divisas sociales propias de los bancos de tiempo, redes SEL o redes de intercambio de conocimientos; su objetivo era crear además una red alternativa por Internet que englobara a diferentes experiencias locales. También se usaba para el pago de determinados servicios públicos a cambio de trabajo comunitario;

SOL Affecté: método moderno y sencillo para que las autoridades puedan ayudar a los más marginados y necesitados a través de donaciones directas en el saldo de las tarjetas de los beneficiarios, de esta manera se sustituye el tradicional cheque de ayuda con un medio de pago avanzado con ventajas añadidas como son sus otros usos complementarios.

Una de las principales dificultades detectadas en una primera fase del proyecto fue cómo explicar el doble funcionamiento de la tarjeta SOL tanto en euros - propio de la idea de SOL Coopération - como con tiempo - propio de la idea de SOL Engagement (la referencia del intercambio era el tiempo, 1 SOL = 10 minutos = 10 céntimos de euro); en este sentido podemos considerar que la solución tecnológica era impecable, pero las posibilidades y funciones son demasiado complejas y ambiciosas para hacerlo verdaderamente accesible y fácil de usar.

La fase experimental del proyecto SOL y los fondos europeos concluyeron el pasado 31 de diciembre de 2008, encontrándose actualmente en una fase de reorganización del proyecto y de conclusión de resultados, de la que apenas tenemos más información que la aportada en su web.

Haremos un especial seguimiento a esta iniciativa y a su futuro.


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